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arrozblanquitaEl pasado 5 de febrero el CIAT y el FLAR recibieron la visita de una delegación de Arroz Blanquita (Arrocera La Esmeralda), empresa agroindustrial colombiana establecida en el Departamento del Valle del Cauca, en Colombia. El intercambio permitió conocer los avances  del cultivo del arroz y de su industrialización en esta región de Colombia en la cual el CIAT y el FLAR tienen su sede, a la vez de actualizar a los visitantes en los avances de las investigaciones en arroz que realizan estas organizaciones. Durante la reunión, en la que participaron Joe Tohme y Fernando Correa del CIAT y Eduardo Graterol del FLAR, José Manuel Suso, gerente de Arrocera La Esmeralda, resaltó la historia de colaboración interinstitucional gestada a raíz de una gran crisis que sufrió la producción de arroz en el Valle del Cauca a finales de la década de los 90, debido al daño causado por poblaciones de áfido amarillo (Sipha flava), una plaga proveniente de la caña de azúcar, más conocida como pulgón.

 

“En la década del 90 logramos un cambio en los rendimientos, pasamos de producir 4,5 a 6,0 t/ha. Cuando aparece el pulgón nos vimos fuertemente amenazados y acudimos a los expertos del CIAT y el FLAR preguntando cuál era la variedad, pero entonces Peter Jennings y Edward Pulver nos dijeron que la respuesta no era una variedad sino el manejo”, recordó Suso.

 

Arrocera La Esmeralda adoptó los seis puntos estratégicos de manejo con precisión para alta productividad que el FLAR proponía como estrategia para cerrar la brecha de rendimiento, en un proyecto llevado a cabo en Venezuela y Rio Grande do Sul, Brasil. A través de una intensa capacitación y realizando ajustes en la fecha de siembra, la fertilización, el tratamiento de semillas, la densidad de siembra, el manejo del agua y el control de malezas, consiguieron llegar a rendimientos promedio de 8,0 t/ha.

 

Este cambio también permitió que el principal producto, Arroz Blanquita, se diversificara permitiendo incluir al arroz orgánico como uno de sus distintivos en el mercado colombiano. “La responsabilidad del éxito es de los agrónomos que realizan extensión; no vender insumos sino dar conocimiento y poder quitar paradigmas de las cabezas de las personas hicieron posible que, en medio del proceso, volvieran a aparecer libélulas, arañas y toda clase de insectos benéficos en el cultivo, que han dado paso a la producción de arroces ecológicos libres de insecticidas”, relató Suso.

 

CIAT y FLAR celebraron los avances de Arrocera La Esmeralda e invitaron a sus representantes a seguir pensando e invirtiendo en un sistema ecoeficiente, con bajos costos de producción y con una calidad que le permita competir en el mercado internacional. En relación con este tema, los visitantes estuvieron en el laboratorio de calidad del FLAR conociendo de manera más precisa las evaluaciones que ahí se llevan a cabo y los equipos de última tecnología con los que se realizan algunos procesos.

 

Finalmente, en seguimiento a esta visita de acercamiento, los representantes de Arrocera La Esmeralda se reunieron con Ruben Echeverría, Director General del CIAT. 

 

Por: Alejandra Crespo y María Ximena Escobar – Comunicaciones FLAR

 

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