COSECHA DE AGUA: UNA OPORTUNIDAD ESTRATÉGICA


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En el año 2008, el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), con apoyo del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), y financiamiento parcial del Fondo Común para los Productos Básicos (CFC), inició un proyecto con el objetivo de transformar la producción de secano hacia sistemas más eficientes y productivos, basados en el riego de cultivos durante la temporada seca, a través de la cosecha de agua en Costa Rica, México y Nicaragua. Este proyecto cuenta con la co-participación de las Instituciones asociadas al FLAR en cada uno de los países.

Este artículo analiza el caso de Nicaragua, en donde la cosecha de agua ha cambiado radicalmente la situación de pequeños productores. Las fincas piloto, que han incluido el riego en su forma de producción, así como prácticas mejoradas de manejo de diferentes cultivos y la producción de peces, han podido diversificarse y mejorar su competitividad. Si el desarrollo de variedades mejoradas fue la revolución verde en los años sesenta, la cosecha de agua puede ser la revolución azul del nuevo milenio.

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Víctor Hugo 

Agua y Agricultura

Construyendo Oasis

Del Secano al Riego

De cómo el agua les cambió la vida

Expandiendo la cosecha de agua

Opiniones sobre el proyecto

Agua y Agricultura

El agua es la fuente vital para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. Se calcula que el abastecimiento de agua total en el mundo es de 1400 millones de kilómetros cúbicos (Km3), es decir, casi tres cuartas partes de la superficie de la Tierra están cubiertas por agua1. A pesar de su cuantiosa disposición, no toda el agua es apta para el consumo humano ni es homogénea su distribución.

El ritmo de crecimiento de la población mundial, la contaminación, el uso cada vez menos sustentable del agua, el calentamiento global y los fenómenos asociados con el cambio climático, hacen que la calidad y el acceso a este recurso sean aún más limitados e inestables.

Sin agua, el desarrollo económico y social de cualquier país se ve comprometido, en especial la agricultura2, actividad fundamental para la producción y el abastecimiento de alimentos. La estrecha relación entre agua y agricultura se acentúa si tenemos en cuenta que tres mil millones de personas viven en zonas rurales y dependen de la agricultura de pequeña escala como principal medio de subsistencia.

Si bien la agricultura de secano es la práctica más común en el mundo3, en la mayoría de cultivos existentes, el riego ha demostrado ser clave en el aumento de los rendimientos. De ahí la urgencia en la mejora de la gestión y aprovechamiento de los recursos hídricos.

Los países de Latinoamérica y el Caribe presentan un gran potencial para la expansión de la agricultura de riego. Además de poseer el 31.6% de los recursos de agua dulce del mundo, cuenta con un área potencial equivalente a 78 millones de hectáreas. Sin embargo, este gran potencial no se aprovecha del todo, en parte por los costos que suponen acceder a un sistema tecnificado de riego y en parte por el desconocimiento de alternativas económicas en el manejo del agua.

Una de esas opciones es la “cosecha de agua”, que consiste en el aprovechamiento del agua lluvia que drena de lomas y montañas, a través del represamiento de la escorrentía4 en embalses, estanques, y otras formas de almacenamiento. Esto permite captar el agua durante la época lluviosa y prepararse para los períodos de sequía, o para ser utilizada como riego suplementario. Esta sencilla técnica ha demostrado en países de África, Asia y Suramérica que puede aumentar los rendimientos hasta tres veces, además presenta beneficios para la conservación de los suelos y, por supuesto, permite un mejor aprovechamiento del agua, que en estos casos se está yendo al mar. Subir

Construyendo oasis

Nicaragua es un país con una amplia disponibilidad de recursos para la agricultura pero con una gran limitante: el agua. La región del Pacífico y la región Central, donde se encuentran los suelos más aptos para la producción de granos básicos (maíz, arroz y fríjoles), además de hortalizas y caña de azúcar, se caracterizan por tener una marcada estación seca que va de noviembre a abril. Es decir que durante casi seis meses, justo cuando la oferta de radiación solar permitiría la obtención de altos rendimientos (20.9 mega joule/m2/día), la ausencia del agua impide las siembras. Esto obliga a los agricultores a esperar la época de lluvias para sembrar sus cultivos, lo que implica su desarrollo en un período de poca luminosidad, altas percipitaciones y por lo tanto alta presión de plagas y enfermedades. En consecuencia, los rendimientos obtenidos son bajos y los ingresos escasos.

Los sitios seleccionados por el proyecto están ubicados en áreas que no tenían uso o que ocasionalmente eran utilizadas para el cultivo de pastos”, explica Edward Pulver, coordinador del Proyecto, y agrega “El 87% de la población pobre de Nicaragua vive en la franja del Pacífico, por lo que tratamos que el proyecto se concentrara precisamente en esta zona”.

Con base en las experiencias de cosecha de agua alrededor del mundo, en especial de Argentina, Sur de Brasil y Uruguay, donde gracias a esta sencilla técnica se riegan aproximadamente un millón de hectáreas de arroz por año, se inició el proceso de construcción de presas piloto en fincas de pequeños agricultores en Nicaragua.

La gestión compartida del proyecto con el socio del FLAR, la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR), y el apoyo decidido de las alcaldías municipales de Jalapa, Somoto, La Paz Centro, Malpaisillo, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Ministerio Agropecuario y Forestal de Nicaragua (MAGFOR), el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARENA), la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), y otras instituciones gubernamentales encargadas del desarrollo agrícola y rural en Nicaragua, han permitido la construcción de una decena de represas piloto y otras más están en proceso de construcción.

Aunque la construcción de estas represas para la cosecha de agua no requiere grandes inversiones, se deben tener en cuenta condiciones mínimas (tipo de suelo, geología, topografía, área de captura, seguridad pública y medio ambiente) que aseguren la vida útil de la misma. El sistema aprovecha las formaciones naturales entre dos montañas o lomas que, al unirlas mediante la construcción de un muro de tierra, logran embalsar el agua. “Son obras que están planificadas para más de 50 años, que van a colectar todas las aguas de escurrimiento durante la época lluviosa y va a ser utilizada para el riego de cultivos durante la época seca”, comenta Santiago Jaramillo, asesor técnico del Proyecto.

Es importante resaltar que la cosecha de agua es un sistema que se abastece exclusivamente del agua que drena de las montañas y laderas en épocas lluviosas, y no supone el represamiento de ríos ni quebradas.

Lo que hace la cosecha de agua es construir oasis, porque en un sitio donde nunca hubo producción, donde siempre se sufrió por sequía y sólo se vivía de rentar los campos, ya vemos una producción continua y con excelentes rendimientos”, agrega Jaramillo. Subir

Del secano al riego

A partir de las represas construidas se ha pasado de la agricultura de secano al establecimiento de cultivos de riego (hortalizas, maíz, sorgo, arroz), además del cultivo de tilapia dentro del embalse. Los resultados obtenidos demuestran que los rendimientos tradicionales pueden ser incrementados a través del riego y prácticas de manejo que aseguren una alta productividad.

En maíz, por ejemplo, se pasó de una producción de 2 t/ha en condiciones de secano, durante la época lluviosa y con manejo tradicional, a 9 t/ha aprovechando la radiación solar de la estación seca, utilizando el agua cosechada en las presas piloto y combinándola con prácticas mejoradas de manejo. En el caso del fríjol se duplicaron los rendimientos, pasando de 0.6 t/ha, sembrando en la época lluviosa a 1.5 t/ha, sembrando en la época de alta oferta ambiental y con riego.

Gracias a la disponibilidad del agua, los pequeños agricultores tienen también la opción de producir vegetales e incursionar en la producción de tilapia, lo que les ha proporcionado fuentes alternativas de alimentación e ingresos extra”, afirma Pulver.

La cosecha de agua no sólo le está cambiando la cara a la producción. La transformación en la forma de producir está activando la economía de las diferentes zonas donde se han construido las presas piloto y promueve la generación de empleos durante todo el año. Subir

De cómo el agua les cambió la vida

“¿Cuál es el riesgo de no hacer nada?” es la pregunta que reiterativamente se hace Edward Pulver ante un grupo que visita una de las represas piloto construidas por el proyecto, y se contesta “El riesgo más grande que tiene Nicaragua es no hacer nada. Este país tiene todo los recursos para ser rico, tiene gente bien preparada, productores que quieren hacer cosas, sólo hay que poner todo junto para hacer que funcione”.

Un grupo de productores seleccionados por el proyecto, por reunir las condiciones mínimas requeridas para llevar a cabo la construcción de las represas piloto en sus fincas, asumieron el riesgo y se involucraron con la cosecha de agua y la transformación de su forma de producción.

Ahora que tengo agua todo es diferente, puedo sembrar maíz, fríjol y hortalizas en el verano, y ya no tengo que esperar hasta el invierno para trabajar”, dice orgulloso Joaquín González, propietario de la Finca El Carmen ubicada en Jalapa (Nueva Segovia), donde se construyó una de las presas piloto del proyecto en 2009. Este embalse almacena 18,201m3, que no sólo riegan un área de siembra de seis hectáreas sino que también permite la producción de tilapia.

Muy cerca se encuentra la finca de Alexis Cáceres, cuya presa piloto se construyó en 2010 tiene una capacidad de 87,643 m3 y riega un área de 10.4 hectáreas. “Tuvimos una reunión en la Cooperativa CCAJ donde nos hablaron del proyecto, después el Dr. Pulver vino a ver mi finca y resultó apta, así que me comprometí con el proyecto”, relata Alexis. “El proyecto de cosecha de agua ha sido de gran importancia tanto para la finca, como para el municipio. Antes no teníamos acceso a este tipo de proyectos. Esta área en que estamos ahora era seca, un potrero para ganado, ahora obtenemos fríjol y arroz, y en poco tiempo también vamos a estar cosechando la tilapia”, cuenta Jaime Cáceres, quien junto con su hermano Alexis se han visto favorecidos por la cosecha de agua. “Ahora no tenemos mucha experiencia, pero el próximo año esperamos cultivar otro tipo de productos que generen más ganancias a la finca y a la familia”, asegura Jaime.

En Malpaisillo, una de las zonas más secas de Nicaragua, un grupo de 44 familias que conforman la Cooperativa Carlos Fonseca ‘Lomas de Futuro’, han encontrado en la cosecha de agua una alternativa vital para su subsistencia. “Decidimos ponerle ‘Lomas de Futuro’ a la Cooperativa precisamente porque antes estas lomas no servían para nada, pero ahora con la cosecha de agua, estas montañas se han convertido en el futuro de la cooperativa”, explica Cecilio Rivera, Presidente de la Cooperativa. “Gracias a la UNAG de León conocimos el proyecto y comenzamos a buscar terrenos aptos para la cosecha de agua. Estamos muy optimistas pues con la disponibilidad de agua podremos tener empleo durante el verano y pensar en una buena cosecha para alimentar nuestras familias”.

Uno de los casos más impactantes de transformación a partir de la agricultura de riego se encuentra en la Finca El Porvenir propiedad de Víctor Beltrán, residente de San Lucas (Madriz). Esta represa tiene capacidad para 23,448 m3 y riega un área de 7.8 hectáreas.

Víctor, ganadero por tradición, aceptó el reto de diversificar el propósito de la finca a partir de la cosecha de agua y ahora cultiva sorgo, maíz, fríjol y pasturas. “Anteriormente teníamos que migrar porque no teníamos posibilidades de preparar ninguna cosecha para nuestro ganado, entonces buscábamos zonas más altas, con mejores condiciones agroecológicas, mayor pluviometría. En este momento con la cosecha de agua, estamos cultivando maíz, sorgo forrajero, tenemos un área de fríjol y estamos preparando también la alimentación de verano para ya no migrar con nuestro ganado”.

Además del fuerte componente productivo, los beneficiarios del proyecto como Víctor reconocen un valioso componente socioeconómico. “Para un productor, por muy buen trabajador que sea, ser eficiente en las condiciones de esta zona y sin agua es difícil. El agua tiene un impacto directo en el desarrollo de la zona y en el nivel de vida de los productores. Por ejemplo, desde que empezamos con la cosecha de agua hemos generado cinco empleos permanentes. Por otro lado hay gente en la comunidad que quiere seguir estos pasos, ven el verdor de mi finca y la comparan con otras alrededor completamente secas. Ven la diferencia, cómo ha ayudado el agua y entonces están entusiasmados, quieren hacer obras como esta”.

Víctor cuenta que otras iniciativas para promover la agricultura habían llegado hasta la zona pero nunca un trabajo había tenido tanto impacto como este. “Una de las cosas más negativas de otras agencias de proyectos que habían llegado aquí era que todo se quedaba en burocracia, en profetas dando recomendaciones, en asistencialismo. Este proyecto es una realidad, estamos viendo los resultados, porque también se requiere el esfuerzo del productor. Es un proyecto diferente, más productivo, más objetivo, más real”. Subir

Expandiendo la cosecha de agua

En busca de expandir la transformación de la agricultura de secano a riego a través de la cosecha de agua, se han llevado a cabo innumerables actividades que pretenden involucrar tanto a nuevos productores, como a instituciones del gobierno que pueden ser decisivas en la continuidad de esta iniciativa, una vez termine el apoyo del CFC.

Estamos tratando de seleccionar un productor que sea representativo del resto para expandir el proyecto. La transferencia de tecnología productor a productor es un punto muy importante para nosotros”, afirma Edward Pulver durante uno de los días de campo realizados en la finca de Víctor Beltrán en el que participaron representantes de diferentes instituciones vinculadas al desarrollo rural. “Víctor es el mejor extensionista que tenemos porque es productor. Los productores se escuchan entre sí. A través de un productor líder podemos llegar a muchos. Sin el productor nosotros no vamos a cambiar nada”, puntualiza.

Además del apoyo de los productores se necesitan recursos que aseguren tanto la inversión en equipos y maquinaria adecuada para el proceso de construcción de las represas, como la promoción de proyectos que impulsen la cosecha de agua y la capacitación de técnicos y productores.

Nuestra meta es que todas las instituciones del sector público que están vinculadas al sector agropecuario incluyan dentro de sus planes operativos anuales el tiempo y recursos necesarios para tener presencia en este tipo de actividades y crear siempre las capacidades locales, en términos de recursos”, asegura Wilfredo Bejarano, Gerente Administrativo de ANAR.

En cada ciudad tuvimos cursos sobre identificación de sitios y diseños de represas a los que asistieron técnicos locales. El proyecto aportó los equipos suficientes para toma de datos que quedaron en las Alcaldías, donde existe el compromiso de crear módulos con el resto de equipos apropiados para asegurar la replicabilidad del proyecto”, señala Edward Pulver. Subir

Opiniones sobre el proyecto

Benjamín Herrera – Especialista en ordenamiento territorial – MAGFOR (Ministerio Agropecuario y Forestal).

En esta zona seca del país la gente padece de hambre, sin embargo la geografía permite realizar proyectos como este, gracias al aprovechamiento de toda el agua lluvia que antes se perdía. Ahora el productor ya tiene asegurada su alimentación y la de su familia a través de los cultivos que ha podido establecer y la tilapia, todo esto sin afectar ninguna fuente de agua. Es un proyecto novedoso y exitoso. Es un buen ejemplo para que la gente se anime, los donantes y productores, a mejorar sus condiciones de vida”.

Wilson Montoya Rodríguez, Alcalde de Somoto, Departamento de Madríz. 2009-2011.

El hecho de que estemos ubicados en una zona seca, no significa que nos vamos a quedar cruzados de brazos y esperar a que vengan las donaciones de alimentos, sino buscar una alternativa, y esta ya la hemos encontrado a través de este proyecto. Esto nos ayuda a aportar a la economía del municipio y decirle al productor que lo estamos acompañando y que una vez que termine el apoyo del CFC vamos a darle seguimiento técnico, siempre y cuando el productor sea el arquitecto de su propio beneficio, de su propia producción, porque generamos empleo, producimos alimento, alimentamos el manto acuífero y protegemos el medio ambiente”.

Rodolfo Rodríguez López, Jefe del Departamento de Productos Básicos en la Dirección de Organismos Comerciales Internacionales – Ministerio de Fomento, Industria y Comercio.

La importancia de proyectos como este radica en su rápido impacto y una variación drástica entre la producción que se desarrollaba en estas áreas y lo que se hace ahora. Antes estas áreas estaban dedicadas a productos marginales y podría decirse que por extensión, a áreas ociosas o poco productivas. Este proyecto abre una serie de posibilidades en cuanto a ir incrementando poco a poco la oferta alimentaria y también a ir creando condiciones de alimentación para ganado en época de verano.

Este proyecto ha calado en la mente de las autoridades municipales y en la mente de los productores quienes lo han acogido con gran entusiasmo. Las personas que están en el proyecto hoy son nuestro mejor ejemplo a seguir para que se multiplique esta iniciativa”.

Ernesto Pérez Delgado, Director de la Dirección de Organismos Comerciales Internacionales – Ministerio de Fomento, Industria y Comercio.

El proyecto está en la etapa de impacto, que tiene que ver con la capacidad que le da al productor para tener una diversificación de su producción, más generación de empleo, innovación tecnológica y al final, sobre todo, disminución de la pobreza, que es el objetivo central hacia el que hay que apuntar.

El resultado concreto de esta iniciativa es que el productor en la zona seca se ve beneficiado por la capacidad productiva que el proyecto le da. No es la presa en sí, sino las consecuencias que tiene la presa en materia de producir nuevos productos, legumbres, frijoles, tilapia.

Si el productor trasciende la frontera de su patio y logra estar en el mercado, evidentemente la capacidad de generación de ingresos va a ser grande y su nivel de vida, el de su familia y el de la comunidad va a aumentar. En suma, dinamiza la economía local.

Este proyecto es muy innovador, no lo había visto en ningún lado. En el sentido de generar oportunidades y la forma como la tecnología se transfiere al productor de una manera sencilla y que le da resultados al productor casi inmediatos. Otra cosa muy importante es el impacto ecológico que tiene, porque aquí no se está haciendo uso de las fuentes de agua, no se están reduciendo, se están ampliando pues se utiliza la lluvia natural, estás usando la naturaleza para producir bienes y eso es lo llamativo, no destruyes árboles ni nada, más bien le estás ayudando a la naturaleza, y claro al hombre. Es novedoso en el sentido de que aprovecha esa forma de utilizar el agua para hacer verde el suelo, y al final el suelo verde produce bienes que son para consumo, para comercialización”.

José Rubén Sanabria. Área técnica – Cooperativa de servicios múltiples, CCAJ.

Una de las cosas que permitió el éxito de este proyecto fue la selección de nuestros productores líderes. Estuvimos muy de cerca para la selección de los productores, tomamos muy en cuenta el liderazgo de base, en la persona que es capaz de comunicar, adoptar nuevas tecnologías y transmitirlas a productores vecinos, porque en esa parte está el éxito. Alexis Cáceres es un líder lleno de capacidades y habilidades para comunicarse con otros productores que viven en estas comunidades aledañas y eso facilita transmitir el conocimiento de productor a productor.

La cosecha de agua nos permite revolucionar nuestros sistemas productivos. En Jalapa hemos tenido una asistencia técnica bajo la modalidad tradicional, dirigida por recetas productivas que vienen desde la revolución verde. Hoy hemos podido abrir la mente a potencializar las unidades de producción con nuevas tecnologías, accesibles, más baratas, y que generan un potencial económico. Este tipo de alternativas no está fuera de contexto porque están muy relacionadas con el plan de desarrollo del gobierno y es muy importante porque se enfoca hacia la parte de la seguridad alimentaria de nuestras familias. Este tipo de proyectos no deben estar desligados de las políticas de Estado.

Hoy este proyecto, a nivel de la cooperativa, nos permite preparar acciones para hacer la planificación de los proyectos productivos enfocados al uso del agua que se puede capturar en la época de invierno, para ser aprovechada en la época de verano”.

Gustavo Toruña, Coordinador de Proyectos – UNAG.

Esta es una oportunidad estratégica que puede activar la producción permanente y sostenida de pequeños productores agropecuarios y por eso nos sentimos muy contentos. Naturalmente es uno de nuestros objetivos de trabajo y estamos buscando la forma de apoyar a la gente para que entre en un programa de este tipo o que podamos conseguir algunos recursos para apoyarlos para que instale su propia fuente de vida. Trabajar los seis meses secos va a significar un aseguramiento de la alimentación de la familia campesina pero también la posibilidad de obtener mejores ingresos producto de su actividad para mejorar el nivel de vida”. Subir

001
Edward Pulver

002
Santiago Jaramillo

003
Aspecto de la zona en la época seca

004
El ganado muere de sed y hambre durante la época seca 

005
Presa piloto en la finca de Joaquín Gonzalez

 006
Joaquín González

007Alexis Cáceres

008
Rótulo informativo

009
Cultivo de fríjol en la finca de Alexis Cáceres

010
Cultivo de arroz en la finca de Alexis Cáceres

011
Jaime Cáceres

012
Cecilio Rivera

013
Rótulo sobre cosecha de agua ubicado en las carreteras de Nicaragua

014
Presa piloto en la finca de Alexis Cáceres

015
Víctor Beltrán

027
Cultivos de sorgo y maíz en la finca de Víctor Beltrán

016
Wilfredo Bejarano, ANAR

017
Benjamín Herrera, MAGFOR

018Wilson Montoya, Alcalde de Somoto

031
Presa piloto en la Finca de Víctor Beltrán

019
Rodolfo Rodríguez, MIFIC

024
Día de campo con representantes de instituciones gubernamentales

020
Ernesto Pérez, MIFIC

032

 034Rótulo sobre cosecha de agua ubicado en las carreteras de Nicaragua

021
José Ruben Sanabria, CCAJ

028
Presa piloto en la finca de Alexis Cáceres

035
Día de campo con técnicos agrícolas

022
Gustavo Toruña, UNAG

033
Sistema de riego


[1] Cerca del 97% del agua es salada (mares y océanos), y el 3% restante corresponde al agua dulce almacenada en el suelo (más de 100.000 Km3), acumulada en lagos, humedales y aguas corrientes (10’500.000 Km3) o concentrada en glaciares y capas de hielo (24’500.000 Km3). En total sólo alrededor de 9.000 – 14.000 Km3 del agua dulce disponible es apta para consumo humano.

[2] Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO, su sigla en inglés), de todas las actividades humanas, la agricultura es la responsable del 70% de las extracciones de agua dulce, ya que sólo para producir el alimento de una persona al día se requieren entre 2 mil y 5 mil litros de agua.

[3] La agricultura de secano ocupa el 80% de la superficie mundial cultivada y genera el 60% de la producción mundial de alimentos.

[4] La escorrentía es el agua que circula sobre la superficie en una cuenca de drenaje después de las lluvias.

Referencias 

Water at a glance. The relationship between water, agriculture, food security and poverty. AOWATER. http://www.fao.org/nr/water/docs/waterataglance.pdf

FAO. 2010. AQUASTAT Base de datos. http://www.fao.org/nr/aquastat

World Water Assessment Programme. 2009. The United  Nations World Water Development Report 3: Water in a Changing World. Paris: UNESCO, and London: Earthscan. http://www.unesco.org/water/wwap/publications/index_es.shtml