COLOMBIA – JUGADA MAESTRA PARA BAJAR LOS PRECIOS DEL ARROZ


Fuente: La Nación

13/03/2017 – Las denuncias que formularon los campesinos hace 13 años sobre un acuerdo de la industria molinera para reducir arbitrariamente los precios del arroz paddy quedaron demostradas.

El Consejo de Estado reiteró que el bajonazo en los precios de compra no fue producto de las condiciones del mercado, sino de un acuerdo de la industria molinera en desventaja de los pequeños cultivadores del cereal.

La decisión revelada el viernes pasado dejó en firme una decisión que adoptó el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el 14 mayo de 2012, donde se dirimió finalmente la controversia judicial. Es la segunda sanción que se impone a los empresarios huilenses, pioneros de la industria molinera en el país.

Además, dejó en firme las sanciones económicas impuestas el 15 de septiembre de 2005 contra cinco empresas arroceras, entre ellas los molinos Roa y Florhuila, y tres altos ejecutivos por haber incurrido en prácticas restrictivas de la libre competencia económica, entre ellas la cartelización en el mercado de adquisición de arroz paddy verde en el año 2014.

En consecuencia les impuso una multa de 763 millones de pesos a cada una de las empresas sancionadas. Además,  declaró que el empresario Aníbal Roa Villamil, representante legal de Molinos Roa y Molino Florhuila, incurrió en responsabilidad al tolerar conductas violatorias de las normas sobre protección de la competencia y le fijó una multa equivalente a 114 millones de pesos.

Por las mismas razones, sancionó también a las empresas Arroz Diana, Procesadora de Arroz Ltda y Unión de Arroceros. A los representantes legales de las dos últimas los multó con 70 millones. El representante de Arroz Diana fue exonerado. (Ver cuadro 2)
 
LA DENUNCIA
La queja, como lo registró LA NACIÓN,  fue formulada el 8 de julio de 2004 por numerosos cultivadores del cereal denunciando una nueva y sorpresiva reducción de los precios de compra del arroz paddy verde en algunas regiones del país, incluido el Huila. En febrero de ese año se había presentado una situación similar que generó protestas especialmente en Campoalegre.

“En esta ocasión la carga de arroz redujo su precio en tres mil pesos simultáneamente, sin que exista hecho de mercado alguno que lo justifique, ya que no estamos en época de cosecha, ni existen en el país altos inventarios. Tampoco se puede establecer como causa las importaciones ya que el cupo de 180 mil toneladas de paddy seco autorizadas tan sólo han entrado aproximadamente 107.000 toneladas”, reportaron los cultivadores.

“Al no existir justificación para la situación descrita, concluimos que ese sector de la industria está haciendo nuevamente uso de su posición dominante con el fin de manipular el mercado y prepararlo para que al momento de darse la cosecha fuerte del segundo semestre se reduzcan aún más los precios, en una situación que luego puede reflejarse en otras zonas como los Llanos, la Costa y los santanderes…”. La investigación fue ordenada el 22 de junio de 2004.

Los empresarios opitas alegaron que en el primer semestre de 2004 se registraron condiciones atípicas en la oferta de arroz paddy. Los aumentos del área sembrada y de productividad significaron según sus estimativos, el aumento de la oferta, situación que se consideraba anormal en el mercado. 

“De hecho, el comportamiento de los precios de arroz paddy verde en el primer semestre de 2004  no se debió a un acuerdo entre los compradores sino a la falla del acuerdo del gremio de los productores para ‘tonificar el precio’, lo cual restringió la oferta por la alta sensibilidad del precio a pequeños incrementos en el área sembrada”.

La tesis no fue demostrada. Por el contrario, los estudios descartaron de plano el supuesto acuerdo de los cultivadores.
 
LOS HALLAZGOS
Con la información reportada por las empresas arroceras, la Superintendencia concluyó que los movimientos de precios entre enero y junio de 2004 presentaban una clara simetría. Los datos fueron confirmados durante una inspección ocular realizada en la sede de los molinos, donde se encontraron documentos que confirmaron las denuncias.

La queja de los productores de arroz, junto con los demás elementos probatorios lograron demostrar que la reducción de los precios del arroz para el periodo de enero a junio de 2004 fue producto de un acuerdo sin explicación racional económica.

Los molinos investigados registraron coincidencia de 6 a 6 variaciones introducidas al precio de la citada clase de arroz, lo cual equivalía al 100% de sus movimientos.  (Tabla 1).

Según el estudio realizado por el organismo de control “no era explicable bajo condiciones de mercado que cinco empresas que compiten a diario por el abastecimiento de su principal materia prima y que presentaban posibilidades y requerimientos diferentes mantuvieran un precio uniforme por más de 180 días consecutivos.

El paralelismo no fue producto de movimientos de la demanda, o de la estacionalidad de la cosecha en departamentos como Huila y Tolima, ni de la expectativa de escasez de arroz paddy verde, ni de la incapacidad de negociación de las cosechas por parte de los agricultores.  Por el contrario, la conclusión fue contundente: en el primer semestre de 2004 hubo prácticas concertadas entre ellas que violaban el régimen de la libre competencia. Los precios de compra del arroz paddy verde durante este período fueron acordados por los molinos, en desventaja de los cultivadores del cereal.
 
PRESIONES INDEBIDAS
Durante las inspecciones realizadas a las instalaciones de las dos empresas opitas, se encontraron contratos de prenda celebrados con los agricultores, liquidaciones y documentos de pago para garantizar las obligaciones mediante prenda sin tenencia de bienes.

Igualmente se pactaron como obligaciones del deudor prendario la prohibición de entregar a cualquier título a terceros los bienes dados en prenda, así como el compromiso de entregar al acreedor prendario (molino) la totalidad de la producción de las unidades o lotes que quedan plenamente identificados en cuanto a su ubicación, características y extensión.

También se pactó la posibilidad de vender a otro molino que ofrezca mejor precio pero condicionado a la autorización previa y escrita del acreedor, so pena de cancelar el equivalente al tres por ciento (3%) mensual sobre todas las sumas adeudadas.

“Lo anterior demuestra claramente la existencia de un oligopsonio en el caso concreto, dado el poder de mercado de los molinos demandantes y el evidente sometimiento de los agricultores a las políticas de mercado que aquéllos trazaron en el periodo investigado”, resaltó el Consejo de Estado al dejar sin piso las reclamaciones de la industria molinera.

Lo  claro: “los molinos incrementaron o disminuyeron los precios de compra del arroz paddy verde en el mismo valor, en forma casi perfecta, en idéntica proporción y en fechas similares”.  Con esta estrategia pretendían eliminar la incertidumbre de sus comportamientos pero a partir de un acuerdo que no consultaba las condiciones de libre competencia.  Esta situación, de acuerdo con el alto tribunal, cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que cada una presenta niveles de inventario, compras, ventas y otras variables diferentes.
 
CON EL PODER
El superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, reiteró que la sanción no fue fruto del estudio de los precios de venta acogidos por los molinos, si no de los  precios de compra pagados a los agricultores en la adquisición de arroz paddy verde.

El funcionario precisó que la circunstancia de que el mercado corresponda a un bien homogéneo como el arroz y con tendencia a precios uniformes, no hace que los precios de agentes económicos independientes tengan que ser igual y con variaciones adoptadas en las mismas fechas y en los mismos porcentajes.

Los altos costos para cultivar el cereal y la obligación de pignorar la cosecha a favor del comprador, hacen que los molinos investigados ostenten en su totalidad el poder de negociación de éste tipo de arroz al punto que influyen decididamente para fijarle el precio a los vendedores.

“El cálculo de la elasticidad del precio de la demanda de arroz blanco y el de la elasticidad cruzada sugeridos por las empresas sancionadas, son indicadores que no tienen relación con el mercado relevante del arroz paddy verde”, anotó Robledo.
 
LAS VARIABLES
El estudio de todas las variables de este mercado relevante, determinó, según el Consejo de Estado,  que la simetría de los precios, tiempos y movimientos se efectuaron en una coordinación deliberada por parte de los industriales del arroz.

La producción de arroz y el área cultivada no aumentaron en la misma manera que lo hizo el precio en esa época como lo denunciaron los propios cultivadores de arroz paddy, agremiados en Fedearroz.

En efecto, el procesamiento de arroz paddy verde estaba en manos de 74 molinos activos, 25 de los cuales se ubican en Tolima y Huila, y de éstos, solamente 12 aplican tecnologías de punta y poseen economías de escala, entre ellos Florhuila y Molino Roa.

 Los demás molinos seguían con tecnologías atrasadas, bajos niveles de inversión y bajos porcentajes de producción, factores que impedían una competencia efectiva en igualdad de condiciones. Los 12 molinos tecnificados de la zona centro procesan el equivalente al 60% de la producción del arroz paddy verde del país.

Los molinos más representativos en términos de volumen de ventas corresponden a Roa y Flor Huila (38,14%), Arroz Diana (12%), Procearroz (9%), Improarroz (8%) y Uniarroz (5%).  Las empresas investigadas han estado dentro de las seis primeras con más poder de mercado en Colombia.

La alta cuota de participación de Roa y Florhuila le daba la posibilidad de influenciar las condiciones de mercado del arroz ya que detentaban el control y poder sobre los precios.

A lo anterior se agrega, según lo reseñó el Consejo de Estado,  “el escaso, por no decir inexistente, poder de negociación de los agricultores a la hora de vender el arroz a los molinos”.
 
EPÍLOGO
“Ninguno de los argumentos expuestos por las demandantes, ha sido suficiente para explicar el evidente paralelismo de los precios de arroz paddy verde en el primer semestre de 2004” concluyó el Consejo de Estado.

“Bajo las anteriores premisas, y teniendo en cuenta que no se logró demostrar que la uniformidad de precios del arroz paddy verde haya sido producto de alguno de los fenómenos que adujeron los memorialistas, encuentra al Sala que no hay una explicación distinta a afirmar que existió un acuerdo para fijar los precios del citado cereal, como quiera que los montos de los incrementos o variaciones fueron idénticos, en los mismos periodos de tiempo y en igual proporción”.

 “Los recurrentes no lograron desvirtuar la presunción de legalidad que ampara las Resoluciones acusadas y por el contrario, tal y como lo encontró probado el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, se demostró que la compra del arroz paddy verde por parte de los molinos Flor Huila y Roa en el primer periodo de 2004 se dio en el mismo valor, en forma casi perfecta, en idéntica proporción y en fechas similares, lo cual indica una incuestionable práctica restrictiva de la competencia que desconoce lo dispuesto en el numeral primero del artículo 47 del decreto 2153 de 1992.
 
La posición de los molineros  
Las empresas molineras Roa y Florhuila se defendieron. En su criterio,  la Superintendencia de Industria y Comercio realizó una valoración inapropiada de las razones económicas que explican el funcionamiento del mercado del arroz en el país.

Aseveraron que la uniformidad de los precios no constituye por sí sola una conducta condenable, ya que dicha uniformidad puede ser el resultado normal de una conducta racional en mercados con pocos vendedores y con productos homogéneos.

El otro argumento: La SIC desconoció las variables particulares de la cadena del arroz, sin las cuales resultaba imposible obtener conclusiones sobre si es un mercado con tendencia a un precio único o en condiciones de competencia, las cuales son posibilidades aceptadas por el régimen económico legal de la libre competencia. En su opinión, nose tuvo en cuenta la elasticidad del precio de la demanda de arroz blanco, esencial para determinar el comportamiento de la cadena de arroz en Colombia y la variable próxima de la demanda de arroz paddy.

Tampoco se valoró la elasticidad cruzada respecto a sus posibles sustitutos, ni la elasticidad de oferta de arroz paddy.

“En ese orden- alegaron- la probabilidad de que la conducta sancionada se deba a un acuerdo es menor a la probabilidad de que se deba a una dinámica propia del mercado, ya que la elasticidad del precio de la demanda y la elasticidad de sustitución del arroz blanco son altas”.

Contrario a lo aprobado por el organismos oficial en materia de precios,  los molineros argumentaron que no existía simetría entre los cinco molinos más grandes ya que existían otros 125 en el mercado del arroz de al menos tres clases, con alto grado de homogeneidad.

“En ese orden- añadieron- no cabría esperar que en el mercado se produjese un acuerdo indirecto de precios a voluntad de los molineros, así como tampoco se puede derivar la relación de causalidad entre precios uniformes en oligopolio con acuerdo indirecto de precios ya que no existiría una teoría de la conducta de los agentes que sustente en forma exacta tal comportamiento”.
 
¿Qué pasó con el arroz blanco?
No obstante, la SIC analizó la influencia de los niveles de venta del arroz blanco sobre las determinaciones que adoptaba cada una de las empresas investigadas respecto al precio de compra del arroz paddy verde. El análisis le permitió establecer que las ventas de arroz blanco se comportaron de forma contraria a lo argumentado por las empresas sancionadas y que los movimientos de precios del arroz paddy verde no respondieron a los cambios en las ventas del arroz blanco.

La estacionalidad de las cosechas en los Llanos y los impactos que genera en el Huila y Tolima no es una situación coyuntural presentada únicamente en el año 2004. “Los industriales conocen cuáles son los meses de menor oferta y con la debida anticipación pudieron proyectar sus compras y mantener el nivel de inventarios adecuado a sus necesidades”, apuntó.

“Partiendo del extremo de una presión competitiva derivada de la posibilidad de desabastecimiento que afrontaba cada molino, es claro que tal fenómeno se hubiese reflejado en un incremento de precios de compra de arroz paddy a lo largo del primer semestre de ese año”.

“Sin embargo- añadió- lo que aconteció fue precisamente lo contrario, pues a partir del 23 de febrero de 2004 los molinos iniciaron una tendencia decreciente en los precios de compra de la materia prima (arroz paddy verde)”.